Homenaje a Ricardo Mejía Samaniego a 5 años de su cobarde asesinato.
sábado, 25 de octubre de 2025
Convocatoria para participar en el número 12 de la publicación informativa y de debate de la organización Izquierda Democrática Popular
sábado, 2 de noviembre de 2024
Revista Poder Popular Número 10. Octubre 2024
miércoles, 6 de marzo de 2024
Poder Popular. Publicación Informativa y de Debate No. 9
Convocatoria para participar en el número 10 de la publicación informativa y de debate Revista Poder Popular
martes, 30 de agosto de 2022
Revista Poder Popular # 6
Editorial
En días recientes Andrés Manuel López Obrador anunció su intención de que, ya sea mediante reforma constitucional o decreto presidencial, la Guardia Nacional (GN) pase al mando directo del ejército, es decir que se formalice su incorporación a la institución militar. Con tal propuesta en realidad solo legalizará lo que de hecho ya sucede pues es de conocimiento público, y ha sido denunciado numerosas veces, que dicha corporación está conformada fundamentalmente por elementos militares que simplemente cambiaron de uniforme y que toda su estructura operativa es controlada por altos mandos de dicha institución, pero además terminará por traicionar su propuesta de campaña de desmilitarizar la seguridad nacional, de regresar los soldados a los cuarteles; en vez de disminuir la presencia militar en la vida pública lo que hará es dar otro paso en el aumento del poder castrense en el escenario nacional. Es un avance en la configuración de un Estado aún más autoritario.
Este proceso tiene varias implicaciones para las organizaciones populares y revolucionarias pues realza aún más los rasgos conservadores de la 4T y hace patentes el tipo de poderes y relaciones sociales que configuran y representa el Estado mexicano. Evidencia los límites de la propuesta lopezobradorista y nos dice a qué Estado se enfrenta cualquier posible proceso de lucha y transformación social. En primer término, los pactos y negociaciones de AMLO con la élite castrense -del cual la repatriación y excarcelación del general Cienfuegos es su signo más evidente- muestran tanto la debilidad organizativa e ideológica de las fuerzas populares que apoyan la autodenominada 4T como la concepción de la política de su máximo dirigente. Antes que apoyarse en las masas promueve los pactos de elites para llevar a cabo sus proyectos. Su propio triunfo electoral no fue el resultado de una gran movilización popular sino de la gestión de acuerdos con la elite empresarial como lo muestran la colocación de Alfonso Romo en la Oficina de la presidencia y de tantos otros representantes de la oligarquía en el resto del gabinete.
De lo dicho resalta un dato alarmante. A pesar de que militantes de izquierda, defensores de derechos humanos, activistas sociales, académicos y organizaciones nacionales e internacionales denunciamos que el ejército comete permanente y reiteradamente violaciones graves a los derechos humanos, incluso que pueden llegar a ser calificados como crímenes de lesa humanidad, el pueblo mexicano tiene en alta estima a las fuerzas armadas. Podríamos discutir ampliamente sobre las razones para ello, sin embargo, el dato preocupante es que la mayoría de la sociedad pone su confianza en una organización en vuelta en múltiples hechos de violencia y corrupción, por demás antidemocrática, opaca y que protege a su personal con mantos de impunidad como pocas instituciones. Es a esas FFAA corruptas y asesinas a las que el pueblo apoya y a las que AMLO está haciendo crecientes cesiones de poder económico y político.
Esto nos lleva al otro punto, pues respecto a la configuración estatal la cuestión es aún más grave. Si bien AMLO terminará su gestión y dará paso -muy probable e independientemente de quien sea su sucesor- a una aún más conservadora, lo que debe tenerse en cuenta desde una perspectiva más amplia es el tipo de Estado que todas esas concesiones están creando; ¿a qué FFAA es a las que se está otorgando el control de las áreas estratégicas de la economía y el control de la seguridad ciudadana?
Para nadie es un secreto que los niveles de violencia en amplias zonas del país son incontrolables y sumamente preocupantes para las grandes mayorías que las viven y las sufren, incluso la Ciudad de México, que antes era vista como una excepción, hoy es víctima de ajustes de cuentas y cobros de piso. Estos niveles de violencia son posibles gracias a que los grupos del crimen organizado logran la complicidad o el silencio de las fuerzas de seguridad, sobre todo del ejército. Quien crea que el ejército es una institución inmaculada y libre de todo pecado está cometiendo un error gravísimo; el ejército es parte de la estructura criminal. La infiltración, cooptación, subordinación y colaboración directa de los militares es lo que en gran medida hace posible el funcionamiento de la acumulación mafiosa vinculada al narcotráfico y el resto de actividades del crimen organizado, ¿no fue acaso, en última instancia, el ejército quien permitió la desaparición de nuestros 43 hermanos normalistas?
Las FFAA armadas a las que AMLO otorgó el control de aduanas y puertos, la construcción de los megaproyectos y ahora la seguridad nacional son una corporación profundamente permeada y vinculada al narcotráfico, son parte del narcotráfico. Pero la penetración del crimen organizado se encuentra también en el aparato judicial donde policías, sobre todo municipales, y jueces se encuentran al servicio del jefe de plaza correspondiente. Por eso la tesis de la ausencia del Estado o de un “Estado fallido” es falsa y tergiversa la realidad; no es la ausencia del aparato estatal lo que permite la continuación de la acumulación mafiosa sino que es la puesta de tal aparato en función de las actividades criminales lo que permite la continuación y reproducción del crimen y su violencia desmedida. El Estado no es ajeno a la realidad del poder económico del narcotráfico, esta permeado por él y así lo expresan todas sus instituciones, es, en gran medida, un Narcoestado. El caso de García Luna es una de sus evidencias más contundentes.
Así pues, Andrés Manuel dejará un ejército fortalecido ante la opinión pública, enriquecido por las decenas de contratos en sus mega obras y al mismo tiempo amplia la penetración criminal en el aparato estatal. AMLO blanquea al ejército y le da sustento jurídico y legal a su permanencia en las calles y en el control económico de áreas estratégicas y por el otro la violencia no cesa, se complica, se hace más fuerte abriendo espacio a discursos conservadores, sobre todo de las élites más reaccionarias, sobre la necesidad de un gobierno de “mano firme”, ahí está a la mano el triste ejemplo de Bolsonaro. El fracaso de la política conciliadora de Lula abrió las puertas a la ultraderecha, aquí podría estar pasando lo mismo.
Ante tal escenario surgen y se multiplican las preguntas: ¿Qué debe hacer la izquierda comunista ante este escenario que heredará AMLO?, ¿cuál será la mejor forma de lucha?, ¿tienen los llamados “progresismos” un carácter realmente progresivo, contribuyen a la causa de la emancipación social? Sin pretender agotar las respuestas, en este número se ofrecen algunas pistas para la discusión. Presentamos un breve reportaje sobre el lanzamiento del Frente de Izquierda mediante el que distintas fuerzas populares pretenden participar electoralmente en Michoacán, uno de los estados más agraviados por el narco, para ser una alternativa ante los partidos burgueses y así nos interpelan a discutir sobre la táctica más viable en las actuales circunstancias. En esa misma dirección presentamos un nuevo apartado del trabajo “Praxis y táctica en el horizonte actual. ¿La relación Teoría-Práctica?” con el cual se nos invita a reflexionar sobre el papel de la hegemonía burguesa y su papel en lo que parecen avances de la lucha social. Así los compañeros se preguntan si la Revolución Mexicana e incluso la Constitución de 1917 concebidas normalmente como logros de la lucha popular son realmente tales toda vez que terminaron siendo funcionales a la dominación burguesa y la reproducción capitalista; la misma perspectiva podríamos asumir frente a la 4T. También la segunda parte de “El último comandante” y “Apuntes de Guerra” del compañero Ítalo Díaz aportan elementos a esta preguntas pues en el primero continúa la recuperación del pensamiento del dirigente histórico del FSLN Carlos Fonseca y en concreto respecto a la relación entre la lucha de liberación nacional y el proyecto socialista mientras que en el segundo aborda un caso dramático de la guerra sucia en nuestro país y su relevancia ante la conformación de la llamada “Comisión de la verdad” pues los alcances y resultados de esta sin duda ahondarán el carácter real de la 4T y de manera más importante mostrarán el papel real de las FFAA en la configuración del Estado mexicano.
Esperamos como siempre seguir aportando a la discusión y reflexión tan necesaria para la conformación de una perspectiva revolucionaria en nuestra patria.
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miércoles, 4 de mayo de 2022
Revista Poder Popular Número 5
miércoles, 9 de marzo de 2022
Número 4 de nuestro Órgano Informativo PODER POPULAR
Editorial
En septiembre, el gobierno conmemoró la gesta impulsada por quienes firmes a sus convicciones ofrendaron su vida a la causa de la independencia del país. Con el pensamiento liberal y el sueño independentista enarbolado por Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez, Altagracia Mercado, Miguel Hidalgo, José María Morelos, Francisco Javier Milla entre muchos hombres y mujeres que ofrendaron su vida a la causa de la libertad; el pueblo mexicano se alzó en armas y se desarrollo la guerra de independencia que culminó con la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México, un 27 de septiembre de 1827.
Esta vez, la diferencia de esta conmemoración con la que tradicionalmente realizaron los gobiernos del PAN y del PRI, incluso con las que este gobierno realizó los últimos dos años, fue la presencia de mandatarios de los gobiernos de los países Latinoamericanos y del Caribe. Precedido en agosto por un posicionamiento que condenó la sangrienta invasión encabezada por Hernán Cortez, réplicas y contra réplicas a exigencias para que el rey español pida, disculpas a los pueblos indígenas por el genocidio que implementaron, septiembre tuvo, a finales, un posicionamiento de justicia al pueblo Yaqui y una petición de perdón del gobierno por los “agravios” cometidos contra los pueblos originarios.
Presenciamos discursos que condenaron el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba por el imperialismo estadounidense. El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel fue invitado especial a la celebración de la Independencia, en su discurso reconoció que la presencia de López Obrador en el gobierno de México contribuía al cambio de la correlación de fuerzas que se manifiesta en el continente. Unos días después se realizó la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, en la que se habló de la integración económica y de la unidad Latinoamericana. La memoria de Simón Bolívar apareció en Palacio Nacional.
El reclamo de la soberanía de la nación, por la que lucharon los héroes de la independencia apareció aunado a la participación de los cosmonautas rusos en la celebración de los 200 años de la caída de Tenochtitlán y del mensaje remoto del presidente Xi Jinping en la reunión de la CELAC. La conquista de la soberanía implica más que eso, pero se ha evidenciado que el camino que pretende este gobierno en ese sentido, tarde o temprano tendrá la reacción imperial, reacción que contará con la colaboración de las organizaciones de derecha, golpistas y fascistas.
Fuera de esos ámbitos oficiales, en eventos públicos presenciales o a través de las redes sociales, fueron recordados los participantes del Grupo Popular Guerrillero que el 23 de septiembre de 1963 atacaron al cuartel Madera en Chihuahua. Esta gesta heroica encabezada por Arturo Gámiz y doce combatientes es reivindicada como el inicio de la lucha armada por el socialismo en México, lucha insurgente que da continuidad a la anunciada por el cura Miguel Hidalgo con el grito de independencia. Como muchos combatientes que vivieron para morir resistiendo y luchando con el pueblo, en la historia de nuestro país quedo escrito el nombre de los caídos: Pablo Gómez Ramírez, Miguel Quiñones Pedroza, Rafael Martínez Valdivia, Oscar Sandoval Salinas, Salomón Gaytán Aguirre y Antonio Escobel, Emilio Gámiz García y el comandante Arturo Gamiz.
Aquel grupo guerrillero fue seguido por números hombres y mujeres que dieron continuidad a la insurgencia armada, a la que el escritor Carlos Montemayor llamó “la guerrilla recurrente”, la que es parte de la realidad política de hoy. La lucha armada contra el estado burgués mexicano propició que en su actividad contrainsurgente, el Estado implementara una estrategia contrarrevolucionaria que no envidiaba nada la desarrollada por las dictaduras de Centro y Sudamérica. Miles de asesinados y de desaparecidos fue el saldo de la brutalidad realizada en contra del “comunismo”.
La presión guerrillera se sumó a otros factores que obligaron al Estado a implementar en su lucha contrainsurgente la llamada reforma política en 1977. Además de los insurgentes, atrás estaban las matanzas del 2 de octubre en 1968 y del 10 de junio de 1971. Con esa reforma el Estado pretendió abrir la olla de presión que estaba a punto de explotar, ampliando la participación electoral sentando las bases a la formación y participación de partidos políticos de oposición.
Curiosamente, el anunció de esta reforma la hizo el entonces secretario de gobernación en Chilpancingo, Guerrero, uno de los estados más convulsionados por el descontento social y la participación popular con los grupos guerrilleros encabezados por el Partido de los Pobres y Lucio Cabañas. Desde aquel momento, la izquierda socialista seguiría dos caminos distintos con la decisión de unos de continuar con la resistencia armada y de otros de involucrarse en los causes institucionales.
Al día de hoy, se puede afirmar que la alternativa socialista ha sido borrada de los causes institucionales y encontramos en el PRD el símbolo de esa traición y en Morena la hegemonía de una mayoría que a decir de muchos críticos internos se ha apoderado del partido y alejado de las bases y del pueblo, desde la cual la derecha y la contrarrevolución seguirán manteniendo la opresión y explotación de nuestro pueblo. El gobierno de hoy no camina hacia el socialismo, no le toca realizar esa revolución. Por eso, la gesta del 23 de septiembre de 1965 no figura en su agenda. El gobierno de hoy, disputa las bases indígenas que tradicionalmente han luchado junto a las organizaciones guerrilleras, por eso permite la agresión contra las comunidades y militancia del EZLN.
Toca a las organizaciones que reivindicamos el socialismo y que desde la perspectiva de la lucha por la vida y la consigna de que otro mundo es posible, construir la alternativa política, económica y social que avance en el camino de la revolución, de la liberación nacional y del poder popular.
La guerra de guerrillas en México, se desarrolló en un contexto latinoamericano en el que el golpe de Estado perpetrado en Chile en contra del presidente Salvador Allende y la instauración de la dictadura militar de Pinochet, que a sangre y fuego abrió paso al experimento neoliberal que se encargaron de establecer más tarde los presidentes imperialistas Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
En esa coyuntura, no había alternativa, se impuso el camino de la guerra a los pueblos, que no dudaron en tomar nuevamente las armas al grito de “Patria o Muerte”. En chile, reivindicando al héroe de la independencia de ese país, Manuel Rodríguez, empuñaron las armas el Frente Patriótico, junto a organizaciones guerrilleras como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Movimiento Juvenil Lautaro. Los pueblos indígenas fueron partícipes de esta rebelión en la que es de considerar la encabezada en Guatemala por grupos guerrilleros que integraron la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.
No puede pasar desapercibido, para los socialistas latinoamericanos, y especialmente a los mexicanos, que el gobierno actual ha entregado a los gobiernos represivos y corruptos de Chile y Guatemala, a guerrilleros reconocidos como al guatemalteco César Montes comandante de la entonces Fuerzas Armadas Rebeldes y de Raúl Julio Escobar, “comandante Emilio”, del entonces Frente Patriótico Manuel Rodríguez. No es cuestión de debate, porque esta a simple vista, que los gobiernos chilenos que sucedieron a Pinochet, incluido el de Sebastián Piñera, no han significado la destrucción del Pinochetismo al igual que en Guatemala, incluido el gobierno de Jimmy Morales, son continuidad del de Ríos Montt.
Tal vez esta postura, pueda sumarse a la confrontación que el gobierno obradorista ha tenido con la revolución sandinista, que viene impulsando su revolución después de derrotar el intento de golpe de Estado dirigido desde las élites neoliberales imperialistas de los Estados Unidos en el 2018. Las acciones del gobierno sandinista en contra de personas encumbradas por la propaganda mediática como líderes de oposición en ese país, tienen el mismo argumento por el cual el Presidente López Obrador solicitó a su homólogo estadounidense el cese del financiamiento a la asociación civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, encabezada por el tristemente célebre Claudio X González.
De cualquier forma, la cuarta transformación sigue esgrimiendo sus argumentos. Toca a los socialistas, demostrar que tenemos la capacidad de ganar la conciencia y voluntad del pueblo para construir la alternativa real capaz de llevar el proceso de transformación a la revolución socialista.
https://www.yumpu.com/es/document/read/66489207/revista-poder-popular-4
domingo, 15 de agosto de 2021
REVISTA PODER POPULAR NUMERO 3
martes, 27 de abril de 2021
Numero 2 de la revista Poder Popular
En el mes de abril hay dos grandes sucesos que marcan la historia de México y del movimiento comunista en todo el mundo:
I. El asesinato a traición del general Emiliano Zapata.
II. El natalicio del comunista Vladímir Ilich Uliánov, Lenin.
El primero, asesinado el 10 de abril de 1919 en la Hacienda de Chinameca en Morelos, siendo traicionado por Jesús M. Guajardo, miembro del ejército de Carranza —el prócer de la Constitución de 1917— y actuando bajo las órdenes de Pablo González.
La muerte y lucha que encabezó Zapata se puso en contradicción con los viejos y nuevos poderes, es decir, con dos lógicas sociales o propuestas de sociedad, principalmente con los terratenientes y la burguesía existente y en formación. Algo que muestra el alcance de la propuesta histórica que se condensa en el zapatismo (y el villismo) la podemos encontrar registrada en la carta que dirige al General Jenaro Amezcua el 14 de febrero de 1918, donde dice:
“Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podrá poner estas dos fuerzas la una frente a la otra, y aprovecharse v. gr., de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. Así lo hicieron en México, Francisco I. Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancista”.
El segundo, como una muestra de lo que significó la revolución soviética para el movimiento socialista y comunista, lo mismo que para la historia de la humanidad en su conjunto.
Lenin planteó inquietudes que se presentan en las tareas organizativas y de difusión de las ideas e ideales comunistas. Por eso, sus definiciones políticas son importantes, ya que condensan todo un movimiento histórico de largo alcance:
¿Qué es el Poder soviético? ¿En qué consiste la esencia de este nuevo poder, que no quieren o no pueden comprender aún en la mayoría de los países? Su esencia, que atrae cada día más a los obreros de todas las naciones, consiste en que el Estado era gobernado antes, de uno u otro modo, por los ricos o los capitalistas, mientras que ahora lo gobiernan por primera vez (y, además, en masa) precisamente las clases que estaban oprimidas por el capitalismo. Mientras exista la dominación del capital, mientras la tierra siga siendo propiedad privada, el Estado lo gobernará siempre, incluso en la república más democrática y más libre, una pequeña minoría, integrada en sus nueve décimas partes por capitalistas o ricos.”
Ambos ejemplos de luchadores sociales, mejor dicho, de revolucionarios, guían el camino de Izquierda Democrática Popular, avivan las discusiones y nos pone ante la necesidad de definiciones históricas e ideológicas.
Por lo que respecta al contenido del presente número de la revista digital Poder Popular, tenemos artículos que nos hablan sobre la historia del socialismo en Rusia y las propuestas político-organizativas que derivaron de ello.
Lo mismo que se tratan temas sobre la revolución cubana y sus condiciones hacia el socialismo. En otra propuesta se discute el tema de la praxis en el marxismo y sus repercusiones en la práctica organizativa, al igual que la revista contiene un artículo sobre el materialismo dialéctico.
jueves, 7 de enero de 2021
CONVOCATORIA PARA PARTICIPAR EN EL SEGUNDO NÚMERO DE LA REVISTA DIGITAL PODER POPULAR
CONVOCATORIA PARA PARTICIPAR EN EL SEGUNDO NÚMERO DE LA REVISTA DIGITAL PODER POPULAR
Camaradas:
El primero de enero de dos mil veintiuno se cumplen 62
años de que la Revolución Cubana, mediante distintas formas de lucha
encabezadas por el Movimiento 26 de julio, derrotó al gobierno de Fulgencio
Batista.
El triunfo de la revolución cubana se ha convertido en
un aliciente en todo el continente, así como un ejemplo de ruptura al
declararse socialista y pugnar por la unión latinoamericana señalando el
imperialismo. Así mismo, pese al bloqueo que viven se han convertido en un
parteaguas en temas como la educación y la niñez, la perspectiva comunitaria de
la salud, la literatura, el fomento a las artes, el deporte, etc.
Ante las condiciones históricas del proyecto cubano la
pregunta que articula el número dos de Poder Popular es: ¿cuál es la relevancia
actual del proceso socialista en Cuba?
Y siguiendo el cuestionamiento: ¿qué podemos aprender
de sus pasos acertados y erróneos en los procesos de lucha que nos toca
construir? Por esos motivos, y esperando contribuir a la reflexión sobre Cuba y
su revolución, es que Izquierda Democrática Popular convoca al segundo número de
la publicación digital Poder Popular.
Convocamos
A las organizaciones sociales, políticas y de derechos
humanos, a profesores, estudiantes, activistas sociales, militantes políticos y
al pueblo en general a participar en la edición digital del número dos de la
revista Poder Popular, que en esta ocasión será dedicada a la Revolución
Cubana, a su organización, procesos internos, aciertos, errores, así como a su
influencia en la vida política nacional y a sus aportes en la larga lucha por
la construcción del socialismo en nuestro país.
La participación podrá ser de las siguientes formas:




