martes, 10 de diciembre de 2013

BIOGRAFÍA DEL COMANDANTE LUCIO CABAÑAS BARRIENTOS

Lucio Cabañas Barrientos: DE PROFESOR DE ESCUELA A MAESTRO DE LA REVOLUCIÓN…



El maestro Lucio Cabañas fue un hombre de origen humilde, hijo de campesinos pobres y trabajadores, su abuelo paterno de Lucio fue el general Pablo Cabañas, a quien después de la muerte de nuestro general Zapata combatió por los ideales agraristas en la Costa Grande de Guerrero defendió los intereses de nuestro pueblo. Su padre Cesáreo Cabañas Iturio fue asesinado por pistoleros a sueldo de los caciques locales al defender las tierras que pertenecían legalmente a su pueblo quedando Lucio en la Orfandad.


En la normal de Ayotzinapa, llega a destacar como dirigente estudiantil y, posteriormente, como dirigente nacional de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Desde  éstas, sus primeras participaciones en las luchas estudiantiles y en apoyo a los pueblos que solicitan su ayuda, es ya un convencido de la lucha socialista, lo que lo lleva a participar posteriormente en el Partido Comunista Mexicano, del que llegaría a decepcionar profundamente por lo que él califica como su oportunismo y reformismo y al que rechaza por sus prácticas internas de liberalismo y corrupción moral. Así, Lucio Caracteriza al PCM como un organismo que traiciona y abandona a los verdaderos luchadores sociales que participan con ellos y a los que, una vez muertos, los abanderan y reivindican, utilizando su prestigio para ganar prebendas ante el Estado y subsistir políticamente ante las masas que se desempeñan de su práctica.

Como profesor Lucio se caracterizó por jamás permanecer pasivo e impulsar siempre las demandas de una mejor existencia de los campesinos que continuamente llegaban a pedirle orientación y su militancia popular la desarrollo participando destacadamente en el derrocamiento del gobernador Raúl Caballero Aburto.

El profesor Lucio Cabañas fue un hombre activo trabajador, enérgico y jamás  dejó de hacer lo que estuviera a su alcance para aliviar el dolor ajeno, aún en detrimento de su propia persona. Apreciaba profundamente a sus amigos y tenía la capacidad de ser muy querido por todos los que llegaron a conocerlo a fondo, y respetado por los que por su posición e intereses llegaron a tenerlo como enemigo.

Como revolucionario, Lucio fue enérgico e implacable. Así cuando lo consideró necesario, determinó el ajusticiamiento de traidores, delatores, enemigos y desenmascaró la actitud del PCM, al tratar éste de convencerlo para que no abandonará su decisión de emprender la lucha armada revolucionaria sin lograrlo; y después al intentar frenar el desarrollo de la guerrilla para qué ésta se mantuviera en la etapa de la autodefensa y no se convirtiera en un peligro para el régimen. De la misma manera combatió y desenmascaro decididamente al radicalismo pequeño burgués como el denominado “grupo partidario”, que con calumnias pretendió tomar la dirección de la guerrilla, decidiendo Lucio a pesar de la gravedad de tal actitud, solamente la expulsión de dicho grupo –el cual paso posteriormente a formar parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre-, haciéndose responsable de la seguridad de cada uno de estos elementos, a quienes doto de guías, armas y dinero para que salieran de la sierra al medio urbano protegiendo sobre todo a los elementos identificados por el Estado, cómo fue el caso de Carlos Cevallos, destinado para ello recursos que muchas veces la guerrilla necesitaba. Lucio confiaba en que estos elementos continuarían de alguna manera en la Lucha Revolucionario, sin hacer la Lucha fraticida, porque,  como decía,   en caso de ser descubierta tal actitud, “se les fusila en el acto”. Otra muestra de la ejemplar actitud de nuestro comandante fue el caso del 11 desertores de la guerrilla el 14 de agosto de 1974. 

Enmascararon su flaqueza ideológica y cobardía con supuestos desacuerdos y decidieron salir y abandonarla en los momentos más álgidos de la represión, pese que nuestro comandante había acordado proporcionarles 5 millones de pesos para que se fortalecieran y siguieran desarrollando la Lucha Revolucionaria confirmando posteriormente sus debilidades al claudicar del movimiento revolucionario.

Nuestro comandante a la par que enérgico y decidido tenía actitudes profundamente humanas. Así, era capaz de indignarse ante las injusticias y los actos deshonestos, de ayudar al compañero   que no soporta la carga, de quedarse sin comer para que otros lo hicieran y solucionar si era posible, las dificultades del alguna familia de colaboradores que se encontrará en un problema de cualquier índole.

Sobre el Comandante Lucio Cabañas recaía  la responsabilidad fundamental de la conducción del Partido y la solución de los problemas de la revolución y esto constituía para el profesor motivo de preocupaciones, desvelos e incluso descuidar su salud personal. Lucio fue, como revolucionario, un hombre íntegro y jamás llego a quebrantar su convicción comunista, mucho menos dudó del triunfo de la acción que había emprendido y del triunfo de la revolución socialista en nuestra Patria. Aunque nunca llegó a completar su formación marxista-leninista integral,  se guió siempre por los principios generales del marxismo-leninismo teoría que reconoció como guía de la acción revolucionaria y admiró a hombres de la talla de Ernesto Guevara de la Serna cuya muerte le causó gran consternación. Jamás dictó una orden que no estuviera dispuesto a cumplir él mismo. Así. Estuvo en destacados puestos de combate en las emboscadas y acciones militares que protagonizó  el Partido y era, por su formación y conciencia, el caminante que no se permitía flaquear en los senderos que cubrió la guerrilla durante su desarrollo. Fue la confianza en la capacidad de las masas, en nuestros obreros y campesinos, lo que caracterizó  en mayor grado a nuestro comandante , hombre inquebrantable que no vaciló en las peores circunstancias cuando muchos se hubieran sentido perdidos, siendo relativamente un puñado de hombres contra un enemigo colosal. En esos momentos adversos la inmarcesible fe y confianza de nuestro Comandante en el pueblo estimulaba a todos los compañeros que con él transitaron los trillos de la sierra.

Sabemos de la digna actitud que tuvo en el momento de su muerte, de su firme posición de no rendirse ante un enemigo que, aunque táctica y numéricamente superior, no alcanzaba a marchar en lo mínimo la figura histórica  de nuestro inolvidable compañero, único fundador y Primer Comandante del Partido de los Pobres (PDLP). Las circunstancias que condujeron a su muerte fueron fundamentalmente las de la infiltración de dos nefastos individuos Isabel y Anacleto Ramos que de tiempo anterior al secuestro de Figueroa habían invitado reiteradamente al Comandante a visitarlos en la sierra de San Luis, donde decían tener un grupo armado dispuesto a unirse al PDLP. Nuestro Comandante nunca acudió a ese llamado comisionándose a otros elementos de la guerrilla a mantener la relación. Son las circunstancias del cerco militar cuando el secuestro de Rubén Figueroa, las que hacen tomar al comandante la determinación de dividir el grupo guerrillero. Finalmente nuestro Comandante muere en combate el 2 de diciembre de 1974, estando acompañado por los compañeros: Arturo, René y Roberto.

GRACIAS A LOS COMPAÑEROS DE LA COMISIÓN DE ELIMINACIÓN DE VIOLENCIAS QUE NOS LA HICIERON LLEGAR.






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